Tomar decisiones ayuda a ser mejor persona y profesional.


En la vida hay muchos momentos en los que hay que tomar decisiones importantes; en el trabajo, en los negocios, en la familia, en el día a día.
No es fácil a veces dilucidar tus decisiones a los demás porque cada uno vive realidades diferentes y lo que para unos puede ser una decisión natural para otros puede ser una rareza o extravagancia. Practicar la reflexión es saludable además de aconsejable.

Cuando llega el momento de tomar una decisión debemos afrontar el camino escogido con valentía y determinación. Siempre nos puede quedar la duda de si la elección tomada es la correcta pero mirar hacia atrás no nos ayuda a avanzar y menos aún a resolver conflictos. Hay que llevar la mirada hacia nuestro objetivo para poder avanzar y pensar que la decisión adoptada ha sido la mejor para ti y la más correcta para todos. Decidir es aprender a ser personas responsables.

En mi vida, como en la de todos, he tenido que tomar, y seguro seguiré tomando, importantes decisiones que han sido concluyentes para mi futuro, como madre, como profesional, como esposa, como persona.
No siempre he acertado pero en los errores está la virtud de aprender. Practicar la teoría del ensayo-error no es cómodo pero es fundamental para el aprendizaje porque si consideramos en el tiempo que hemos acertamos en nuestras decisiones obtendremos nuestra recompensa, pero si por el contrario fracasamos con nuestra elección tendremos la oportunidad perfecta para aprender a ser  resilientes y a sobreponernos a situaciones traumáticas. Aprender a tomar decisiones en la vida diaria ayuda a ser mejor persona y profesional.

He aprendido con el paso del tiempo que tener capacidad y poder de decisión es tener las riendas del destino en mis manos y aunque es una gran responsabilidad que a veces da vértigo también es una gran suerte estar en posesión de tu propia vida. Aunque esto último pueda parecer una obviedad, no lo es, muchas veces dejamos en manos de los demás las riendas de nuestro propio destino y permitimos por dejadez, miedo o inseguridades que sean ellos los que decidan sobre nuestras vidas. Es una postura más cómoda, sí lo reconozco, pero muy arriesgada y totalmente falta de responsabilidad.

Esta postura es bastante adoptada en los tiempos en los que vivimos además sirve para responsabilizar a los demás de nuestras propias miserias, y nos aloja en un continuo estado de victimismo que no nos deja avanzar. Pensar que todo sale mal porque el mundo está en mi contra o que son siempre los demás los culpables de mis desdichas es un pensamiento, además de negativo, muy pobre que dice muy poco de las fortalezas de una persona.

Decidir, debe ser algo natural y lo convertimos en algo extraordinario. El poder elegir y equivocarnos está en nuestras manos. Arriesgar y aprender a tomar decisiones aunque sean contradictorias a lo que los demás esperan de ti, vive tu realidad y no la de los demás. "No dejes que la vida decida por ti, coge las riendas de tu vida y empieza a elegir".


Quiero dar las gracias públicamente a Anthony Lydick CEO de la empresa Cyberneticos Hosting SL por respetar y comprender mi decisión y por ofrecerme su confianza y apoyo constante.

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